“POÈTICA DE LA SENZILLESA”

Empresario de profesión y fotógrafo amateur autodidacta, la primera vez que Gabriel Cualladó (Massanassa, 1925 – Madrid, 2003) adquirió una cámara fue en 1951 con motivo del nacimiento de su primer hijo. De este gesto inicial se derivó una práctica sostenida a lo largo de toda su vida.

En 1956, ingresó en la Real Sociedad Fotográfica de Madrid; un año después entró a formar parte del grupo AFAL (Agrupación Fotográfica Almeriense) y en 1959 fundó el colectivo La Palangana, participando muy activamente a través de estas dos entidades en la renovación de la fotografía española de los años cincuenta.

A partir de 1959, sus imágenes son premiadas y reconocidas internacionalmente en exposiciones individuales y colectivas –Amsterdam, París, Londres, Moscú y el festival Las Rencontres Internationales de Photographie de Arles, entre otros–, y en diversas publicaciones como la revista norteamericana Popular Photography o el anuario inglés Photography Year Book. En los años ochenta, le llegó el reconocimiento del gran público con muestras importantes, entre las que cabe destacar la antológica organizada por el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM) en 1989.

En 1994 recibió el Premio Nacional de Fotografía que concede el Ministerio de Cultura, en su primera edición, y en 1998, la Medalla de oro del Círculo de Bellas Artes de Madrid. A su muerte, dejó un notable legado fotográfico, una valiosa colección de fotografías y una de las mejores bibliotecas de fotografía del estado.

Dentro del contexto de renovación de la fotografía española de mediados del siglo XX, Cualladó aporta una mirada cercana, sincera y delicada, liberada de convencionalismos y de cualquier patrón, que revela su capacidad de transmitir los sentimientos y las emociones que le producen aquello que le rodea. Familia, amistades e instantes cotidianos protagonizan escenas mínimas de gran magnetismo y atemporalidad.

Tomadas principalmente entre Madrid, Asturias y Comunidad Valenciana y constituyendo series que operan como secuencias abiertas más que como imágenes aisladas, sus fotografías, de una gran dimensión humanista y técnica rigurosa, se caracterizan por encuadres descentrados o fragmentarios y una atención especial a las sombras, con las que preserva un cierto halo de misterio especialmente presente en los personajes de sus retratos, a quienes se acerca de forma abierta y desde un trato de confianza y naturalidad.

Una selección de retratos y de algunas escenas callejeras, que reflejan la modernidad de Cualladó y la delicada carga poética de sus fotografías, configura esta exposición que quiere mostrar una pequeña pero representativa parte de su obra.

Las copias fotográficas de esta exposición, procedentes del archivo de la familia, son todas de época. Se trata de obras únicas positivadas por el propio autor.

Comisariado y producción
Biennal de Fotografia Xavier Miserachs

Diseño expositivo
Lluís Bruguera

Diseño gráfico
Carles Reig

Enmarcación
Arte Pisano & Pellet Punto

Asesoramiento lingüístico y traducciones
Núria Sàbat, Daniel Parsons y Aina Pubill

Impresiones
Gràfiques Agustí

Transporte
Santi Léonard

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