“SERGIO LARRAIN. EL VAGABUNDO DE VALPARAÍSO”
«Una buena imagen nace de un estado de gracia. Y la gracia nace cuando has conseguido liberarte de las convenciones, obligaciones, comodidad, rivalidad… y eres libre como un niño que descubre la realidad. Entonces, el juego consiste en organizar el rectángulo.»
S. L.
Perteneciente a una familia de la alta burguesía chilena, Sergio Larrain (Chile, 1931-2012) se alejó pronto del ambiente mundano que se respiraba en su casa. Pese a la difícil relación que mantenía con su padre, conocido arquitecto y coleccionista, el autor reconoció que gracias a la importante biblioteca familiar pudo educar su mirada y acceder a la fotografía.
Formado en Estados Unidos, empezó a fotografiar en la década de los cincuenta, cautivado por la vida urbana, mientras deambulaba por las calles de Santiago, su ciudad natal. Trabajó como freelance para la revista brasileña O Cruzeiro, viajó por Sudamérica y, en 1956, dos de sus fotografías fueron adquiridas por el Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA).
En 1958, recibió una beca del British Council para producir la serie fotográfica de Londres y, ese mismo año, Henri Cartier-Bresson conoció su obra y le invitó a formar parte de la agencia Magnum. Se instaló en París durante dos años, y de ahí viajó a distintos países para realizar reportajes de prensa destinados a diversas publicaciones internacionales. En 1961, regresó a Chile cuando el poeta Pablo Neruda le invitó a fotografiar su casa y, dos años después, culminó el trabajo sobre Valparaíso, uno de los más importantes de su carrera fotográfica.
Pronto comprendió que el mundo de la prensa, con la presión de la inmediatez, los intereses económicos, la fama y el exceso que le rodeaban, no era para él y en 1968 abandonó la fotografía. Finalmente, se retiró a Tulahuén, dedicado a la meditación, al yoga y al dibujo, y comprometido con la idea de salvar el planeta de los estragos causados por el hombre.
Esta retrospectiva sigue la breve pero fructífera carrera del fotógrafo y muestra sus imágenes más esenciales, caracterizadas por un lirismo íntimo y misterioso, encuadres atrevidos que huyen del academicismo y rompen los criterios de la época, la libertad creativa y la actitud de un artista que busca transmitir lo que ve y experimenta.
La muestra está producida por Magnum Photos, comisariada por Agnès Sire y organizada por la Biennal de Fotografia Xavier Miserachs en colaboración con la Fundación Foto Colectania.
CHILOÉ
1957-1963
«Después de haber prestado el servicio militar, me dirigí a Chiloé y mi pasión por la fotografía –esa profesión que iba a darme una gran libertad– creció hasta convertirse en una vocación.»
S. L.
NIÑOS DE LA CALLE
1955-1963
«En las calles de Santiago, niños que han abandonado sus hogares a causa de la pobreza y, peor aún, de la falta de amor, duermen al abrigo de los porches o bajo los puentes; viven de la mendicidad y con el tiempo se convierten en delincuentes. La gente los alimenta hasta que cumplen catorce años.»
S. L.
BUENOS AIRES
1957-1958
«Vagabundeo por Buenos Aires; nunca sé qué voy a hacer al día siguiente, estoy solo y sin dinero, cada día encuentro gente y corro de acá para allá. Lo único (al parecer) que hago con constancia es un reportaje sobre la ciudad. Deambulo todo el día por las callejuelas y los barrios periféricos, es un auténtico placer…»
S. L.
BOLIVIA
1958
«Ahora estoy de paso por Bolivia. Hoy he bajado del gélido altiplano y empiezo a sentir el calor tropical; mañana voy a fotografiar uno de los lugares por los que hago este viaje, el mercado de Tarabuco, cerca de Sucre. Hay indígenas extraordinarios, y creo que eso puede dar lugar a algo muy sorprendente.»
S. L.
LONDRES
1958-1959
ALGERIA
1959
PERÚ
1960
«Cuatrocientos años después de la llegada de los españoles al Perú, cuyo gobierno implacable despojó y masacró a los incas, el imperio inca sigue en pie. Como un cuerpo sin cabeza, la antigua cultura inca sigue existiendo a pesar de los cambios impuestos: su armonía y sus costumbres persisten, ocultas bajo los artificios del siglo xx.
Estas fotos se tomaron con fines puramente fotográficos, no para ilustrar una historia o un reportaje.»
S. L.
ITALIA
1959
VALPARAÍSO
1954-1963
«Fue en Valparaíso donde empecé a fotografiar, recorriendo las colinas, allá por 1951. Las niñas bajando una escalera fue la primera foto mágica que vino hacia mi… Solo en Valparaíso suceden cosas así.»
S. L.
«Los prostíbulos, pobres e inocentes, que tratan de elevar la categoría imitando a los ricos, tienen grandes espejos con marcos dorados en las paredes. En Los Siete Espejos, estaban colgados con cuerdas, ligeramente inclinados, reflejándose unos a otros, así como toda la sala, como un caleidoscopio. Fantástico.»
S. L.
«Era un lugar increíble: una gran sala de baile con sillas alineadas a lo largo de las paredes, donde los clientes podían sentarse, chicas… y siempre uno o dos homosexuales, vestidos de mujer y comportándose como tales, pero pobres y a menudo ataviados con ropa de segunda mano, intentando parecer glamurosos a pesar de tanta pobreza; eso era lo más conmovedor.»
S. L.
SANTIAGO
1963
Mi
sombra
entra
y sale
entre la sombra
de los edificios
y la de los árboles,
sobre la acera.
Abajo están
los zapatos,
arriba
está el pelo;
entre ambos
eso que llamo
“yo”.
S. L.
Comisariado
Agnès Sire
Producción
Magnum Photos
Disseño expositivo
Biennal de Fotografia Xavier Miserachs
Diseño gráfico
Carles Reig
Asesoramiento lingüístico y traducciones
Núria Sàbat, Daniel Parsons y Aina Pubill
Impresiones
Gràfiques Agustí
Montaje
Museu del Suro de Catalunya
Transporte
Santi Léonard
